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Casos de gestión del cambio en el sector salud, farmacéutico y ciencias de la vida.

Orientar las acciones a los resultados deseados.

Si trabajas en el sector de la salud, farmacéutico o en ciencias de la vida sabrás que lo que nos mueve es la mejora de la salud y la calidad de vida de las personas. O así debería ser.  Pero ¡cuantas veces vemos que no es así!

Nadie (casi) dice que su objetivo no es mejorar la salud y la calidad de vida de las personas. Pero a menudo vemos proyectos, acciones y conductas que nos parecen muy alejadas de él.

Demasiadas veces he escuchado críticas a decisiones porque parece que sólo tienen que ver con cumplir los objetivos operativos, presupuestarios o simplemente con ganar más dinero. ¿Por qué una empresa farmacéutica reduce sus equipos y activos de I+D? ¿Por qué la sanidad pública digitaliza servicios y procesos? y aún más¿Por qué vemos ciertas prácticas para reducir las listas de espera en atención primaria, o especializada, que nos parecen alejadas del objetivo de mejorar la salud y la calidad de vida de las personas?

En todos estos casos y en muchos otros más una adecuada gestión del cambio tiene el potencial de acercarnos a nuestro objetivo final. Con sus técnicas, metodologías, procesos y herramientas la gestión del cambio nos orienta a conseguir los resultados e impacto que buscamos. Por un lado nos permite ser más eficaces en la consecución de objetivos y por otro nos permite trabajar bien la relación de las acciones con los resultados, a través de indicadores adecuados. Ello es clave para no perdernos en objetivos e indicadores que no nos llevan realmente a donde queremos ir.

Por ejemplo, la reestructuración de equipos de I+D de una corporación puede formularse en términos de ahorro de costes salariales o puede formularse en términos de flexibilidad y adaptabilidad que necesitamos para conseguir unos objetivos que son dinámicos y flexibles. Desplegar enfoques y técnicas e indicadores de gestión del cambio puede ser decisivo para conseguir un resultado u otro. Puede ayudarnos a conseguir la flexibilidad que se persigue y a evitar rechazos, bloqueos y pérdidas de talento y capacidades clave, en una situación en la que “todos pierden”.

La implantación de herramientas y procesos digitales en una mutua de salud, o de una plataforma digital de información e interacción con pacientes y usuarios, o cualquier otro servicio basado en tecnología, puede convertirse en un trampa de arenas movedizas o conseguir ser una fuente de mejora del servicio y de eficiencia en tiempo y costes. Y ello puede depender sólo de como se gestiona la parte humana del cambio, los stakeholders, el impacto y las previsibles resistencias a lo nuevo.

Otro ejemplo. La adopción de actitudes y “comportamientos ganadores” alineados con los principios y valores de servicio y de la organización, en una gran empresa de prestación de servicios sanitarios, resulta fundamental para garantizar la rentabilidad de la misma y para orientar la prestación de los servicios al propósito elevado de la misma.

Y otro. Realizar un proyecto de transformación cultural en una empresa de servicios a los usuarios en hospitales y centros de salud públicos marca la diferencia entre la mera entrega de su “producto o servicio” y la entrega de una solución que satisface y aporta más valor a usuarios, pacientes y personal sanitario.

Ayudar a directores y managers de grandes organizaciones a saber qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo, para salir de bloqueos, ganar claridad y capacidad de gestión con sus equipos, para realizar una transformación de su organización, sus servicios o su estrategia es también un ejemplo de cómo la gestión del cambio resulta diferencial para conseguir los objetivos y resultados o no.

Todos ellos son ejemplos en los que utilizar recursos exclusivos y dedicados a la gestión del cambio marca una diferencia esencial en el proyecto o iniciativa de cambio en las organizaciones públicas o privadas del sector salud, farmacéutico y de ciencias de la vida, además de en muchos otros más.

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